Type to search

Columnas

Alunizaje

Avatar
Share

Por Agustín Villanueva


“Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. ¿Quién no ha escuchado la inmortal frase pronunciada por Neil Armstrong al pisar la superficie de la luna?

En julio del 2019 se conmemoran 50 años desde que la raza humana llegó a la luna por primera vez. Nuestros ancestros soñaron con tal proeza probablemente desde antes del descubrimiento del fuego.

Observar la perla del cielo y admirar su blanca luz nunca ha pasado de moda. La influencia de la luna ha sido vital para la supervivencia humana, pues los ciclos lunares han incidido en el clima, el comportamiento de los mares y hasta la conducta de las plantas y animales. También su presencia ha inspirado enormemente a la ciencia, puesto que los antiguos eruditos la estudiaron a fondo para calcular su tamaño, distancia y recorrido, generando mucho conocimiento en áreas como la astrología y matemáticas.

La Sagrada Escritura describe Los Siete Días de la Creación y señala que en cuarto día Dios creo el sol, la luna y las estrellas. Tal ha sido su valor que en prácticamente todas las culturas se le ha dado un carácter divino: Artemisa en la cultura griega, Diana para los romanos, Tsukuyomi en Japón, Coyolxauhqui en Mesoamérica. Además, un distintivo que acompaña a la Virgen de Guadalupe, ya que se encuentra de pie sobre la luna. Recordemos que México significa “el ombligo de la luna”.

Nuestro satélite tiene un papel protagónico en las bellas artes; todo artista que lo contempla fácilmente queda cautivado por su hermosura. Es común encontrar infinidad de pinturas, ilustraciones, poemas, cuentos y todo tipo de obra artística alusiva a dicho cuerpo celeste. Cómo olvidar las creaciones musicales que han buscado transmitir esa sensación al mirar la noche, ejemplos como Beethoven, que compuso la Sonata Claro de Luna hace más de 200 años; Frank Sinatra, que sigue enamorando con su “Fly me to the moon”; o Pink Floyd, que narra la locura al perderse en el lado oscuro de la luna.

Cada fase lunar tiene su encanto, además, el hecho de contemplar al solitario astro recorrer el cielo durante una noche estrellada es todo un espectáculo. Cualquier persona puede sentirse afortunada cuando, por lo menos una vez su vida, coincide con un eclipse y logra atestiguar cuando el sol es cubierto por la luna o, al contrario, siendo esta bañada por la sombra de la tierra, descubriendo que la perla puede ser roja cual rubí. Por alguna razón nos gusta nombrarla también con colores, ya que en los meses que ocurren 2 lunas llenas, a la segunda se le refiere como Luna azul, aunque realmente mantiene el mismo tono pálido.

Bien sea que tu piel presuma algún lunar, que los lunes te sientas un poco lunático o que te encuentres disfrutando tu luna de miel, no cabe duda que nuestro satélite mantiene una gran autoridad en la Tierra.

En la próxima noche de luna llena, me gustaría pedirte que, justo cuando la veas en el horizonte, te regales un momento para admirarla plácidamente, pues en algún lugar del mundo, en ese mismo instante, ella o él estará también mirándola.

“El sol te hará ver tu cuerpo, la luna te hará ver tu alma”. Anónimo.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *