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Columnas

Decisión de vida

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Por Agustín Villanueva Ochoa


 

Si todavía no sabemos qué es la vida, ¿cómo puede inquietarnos la esencia de la muerte?” Confucio.

La raza humana destaca entre los millones de seres vivos que habitan en la Tierra por su capacidad de razonamiento. Dicho lo anterior, es una especie que se caracteriza por tener la facultad de aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad.

Si una persona es capaz de tomar todo tipo de decisiones a lo largo de su vida, ¿es acaso posible que también pueda decidir en relación a su muerte?

En 1990, la esperanza de vida en nuestro país era de 72 años para mujeres y 68 para hombres. En la actualidad, los datos estadísticos arrojan un aumento hasta 77.8 años para mujeres y 72.6 para hombres. Avances en medicina, nutrición y educación son algunos factores que ayudaron a los mexicanos a ganar aproximadamente 5 años más de esperanza de vida. (1)

Se debe hacer la distinción; no es lo mismo simplemente vivir más años a vivirlos con calidad, pues existe una gran cantidad de padecimientos que afectan al organismo con mucha intensidad. Llega un punto en el que la calidad de vida puede verse realmente reducida, impidiendo a la persona valerse por sí misma o incluso llegando a sufrir dolores agudos que ni las mejores medicinas pueden combatir.

Cuando el diagnóstico médico señala que es inevitable el deceso de una persona en el corto plazo, hay ocasiones en las que el propio paciente o sus familiares cercanos toman la decisión de terminar con el sufrimiento, permitiendo que la muerte llegue sin dolor lo antes posible. Esto es conocido como eutanasia.

Euthanasía (εὐθανασία) del griego antiguo, significa “muerte dulce”. La RAE define la palabra eutanasia como la intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura. (2)

Un estudio de la BBC define a la eutanasia como: las acciones realizadas por otras personas, a petición expresa y reiterada de un paciente que padece un sufrimiento físico o psíquico como consecuencia de una enfermedad incurable y que él vive como inaceptable, indigna y como un mal, para causarle la muerte de manera rápida, eficaz e indolora. (3)

La eutanasia pasiva refiere la supresión o no aplicación de medidas que mantienen o pueden mantener a una persona con vida. (3) Podemos encontrar este tipo de acciones coloquialmente conocidas como “desconectar al paciente” cuando se mantiene a alguien con vida mediante métodos artificiales y con diagnósticos médicos que indican mínimas posibilidades de recuperarse.

Un término adicional es el “suicidio asistido” que, a diferencia de la eutanasia, en la que la acción de poner fin a la vida es ejecutada por un médico, en el suicidio asistido implica que esta medida sea ejecutada por el propio enfermo y con la ayuda de alguien más que le facilita los medios y conocimientos para hacerlo. (3)

Las diversas opiniones han suscitado una controversia interminable cada vez que se cuestiona si es correcto permitir o ayudar a una persona a terminar con su agonía.

Podemos extrapolar un poco mirando la perspectiva en mascotas como perros y gatos que viven mucho menos años que los humanos y que resulta bastante común después de 15 o 20 años de fiel compañía que dichas mascotas se sientan cansadas y con malestares, es entonces cuando se puede acudir con un veterinario especializado para “ponerlos a dormir”. El adiós sin duda siempre es doloroso, pero, aunque ellos no puedan hablar, hay quienes creen que es una buena decisión. Por supuesto es complicado hacer una comparación entre mascotas y personas. Un escenario como el planteado puede ayudar a entender mejor la situación.

Dar fin a una vida humana, sea propia o ajena, es uno de los mayores tabúes de la sociedad. Además, la mayoría de las religiones lo condenan, al considerar que ese tipo de decisión le corresponde únicamente a Dios.

La eutanasia genera grandes polémicas y movilizaciones en muchas partes del mundo. Países como Holanda y Bélgica, que permiten legalmente la eutanasia, también autorizan el suicidio asistido que, además, es legal en Suiza y en algunos estados de Estados Unidos como Oregón, Washington, Montana, Vermont, Colorado, California y Washington DC. (3)

Los costos son diversos y están en función del tipo de medicamento y su disponibilidad —que sea legal—, así como del protocolo a emplear. Algunas industrias farmacéuticas ponen a disposición las drogas letales como el secobarbital por la módica cantidad de tres a cinco mil dólares; el pentobarbital líquido alcanza un precio entre unos 15 a 25 mil dólares; una opción más económica de pentobarbital en polvo se encuentra disponible por unos 400 a 500 dólares. No obstante, en Suiza un protocolo de muerte asistida completo varia su costo según de la clínica a la que se asista, y pude ir desde los 800 euros hasta los 10 a 10.5 mil euros —casi un cuarto de millón de pesos—, cuyo costo aumenta si se incluyen servicios funerarios. (4)

En México existe la Ley de Voluntad Anticipada que la Asamblea Legislativa del entonces Distrito Federal aprobó desde 2008, una regulación legal en la Ciudad de México y en los estados de Coahuila, Aguascalientes, San Luis Potosí, Michoacán, Hidalgo, Guanajuato, Guerrero, Nayarit, Estado de México, Colima, Oaxaca, Yucatán y Tlaxcala. Esta Ley de Voluntad anticipada posibilita a personas en etapa terminal tomar la decisión, mediante un formato, de ser sometidos a tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar su vida o no, para que todo paciente  con tal condición, tenga la capacidad de decidir cuando el diagnóstico médico no supere los seis meses de vida. (5)

Siempre habrá posturas distintas respecto al tema de la muerte. Una verdad irrefutable es que tarde o temprano el momento llegará, esa es la máxima realidad de la vida.

En cuanto a la toma de decisiones que repercuten en muchas personas, siempre estaré en contra de la improvisación y la intuición, por ello considero oportuno que mediante un espacio de discusión abierto y plural, se lleve a cabo un análisis de las diversas perspectivas, tanto nacionales como internacionales, en torno a la eutanasia en nuestro país. La contrastación de las opiniones y teorías de expertos en medicina y derecho, la iniciativa privada, el gobierno, instituciones educativas, representantes religiosos, sociedad civil y toda persona interesada en la materia será fundamental para conocer más sobre el tema y tener mejores condiciones para definir el rumbo sobre este aspecto que hasta ahora ha sido postergado.

Dejar para después los asuntos importantes nunca será la mejor opción. México está preparado para tomar decisiones.

“La muerte no es la mayor pérdida en la vida. La mayor pérdida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos”. Norman Cousins

Bibliografía.

1.-http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/esperanza.aspx?tema=P

2.-https://dle.rae.es/?id=H7n2lXw

3.-https://www.bbc.com/mundo/noticias-48551092

4.-https://culturacolectiva.com/historia/lo-que-no-conocias-sobre-la-eutanasia-y-el-suicidio-asistido

5.-http://diariote.mx/?p=23882

 

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