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Segunda lengua

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Por: Agustín Villanueva Ochoa


Leer, escribir, escuchar o hablar un nuevo idioma es un reto que puede parecer muy complicado. El aprendizaje efectivo no necesariamente depende de la inteligencia y aptitud del aprendiz, pues hay distintos factores que tienen una mayor influencia.  La realidad es que todavía no existe una fórmula infalible para aprender y dominar tal proeza en un dos por tres.

¿Te gustaría aprender un idioma?

Innumerables son las razones por las que alguien decide aventurarse en un idioma nuevo. El punto de partida siempre será una necesidad, deseo, gusto, pasión, oportunidad o curiosidad. Hay quienes buscan trabajar en Budapest, estudiar en Estocolmo, hacer una investigación en Moscú, conocer a los gansos policía en la provincia de Xinjiang, encontrarse con el amor en Paris, apreciar una aurora boreal en Islas Lofoten, explorar el Parque Nacional Tsingy de Bemahara, respirar el aire más puro en Cabo Grim, degustar un delicioso doro wat en Adís Abeba, entre muchos más ejemplos.

Cada idioma tiene un nivel de dificultad distinto. Además, se debe considerar cuál es la lengua materna del aprendiz, debido a que existen idiomas que tienen ciertas similitudes. Tal es el caso de las lenguas romances como francés, italiano, español y portugués, mismas que tienen su raíz en el latín. Afortunadamente existen diversos programas, métodos, técnicas y consejos para facilitar el proceso de aprendizaje y borrar la frase frecuente: “Yo no soy bueno para los idiomas”.

Hay investigaciones que afirman que es más sencillo aprender un nuevo idioma durante la niñez. Por fortuna, José Ramón Torres Águila, Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona, explica que “no es imposible que un adulto aprenda una lengua extranjera”. El proceso de aprendizaje es sencillamente diferente, ya que el adulto cuenta con ventajas derivadas del hecho de que ha aprendido a aprender: puede seguir instrucciones detalladas, inferir, deducir, generalizar, etcétera1. Por esta razón, la edad no puede ser un pretexto para evitar emprender la aventura de aprender un idioma.

Una vez iniciada esta travesía, existirán momentos en los que se perciba que los avances son nulos, especialmente en el proceso oral, considerado por muchos como la parte más compleja. Independientemente del contexto en el que se sitúe el aprendiz; mostrar constancia inquebrantable, practicar en todo momento y tener una actitud positiva serán siempre los elementos imprescindibles para alcanzar los resultados deseados.

Entre las muchas ventajas que resultan de aprender un nuevo idioma, destacan las siguientes:

  • Aumenta la confianza: Los avances aportarán la motivación para seguir aprendiendo. Al mismo tiempo proporcionará valentía para afrontar otros proyectos.
  • Fortalece la mente: Así como el ejercicio puede fortalecer los músculos de los brazos y piernas, aprender un nuevo idioma ejercita las capacidades cognitivas del cerebro.
  • Incrementa la concentración: Los progresos en el dominio del idioma favorecerán paralelamente la capacidad de esquivar las distracciones y aumentar el enfoque de la atención en cualquier actividad.
  • Crecen las redes de contactos: La destreza de un segundo idioma puede incrementar las habilidades sociales, lo que facilitará el conocer nuevas personas y aprender de ellas.
  • Oportunidades: El sector público, la iniciativa privada, las instituciones educativas, entre otros, tienen la preferencia de integrar en sus grupos a personas que dominen dos o más idiomas.
  • Acceso a más información: El conocimiento es poder, lamentablemente no siempre se encontrará en español. Con un segundo idioma se puede acceder a libros, publicaciones científicas, revistas, documentales, películas, series, canciones, poemas, instructivos, video juegos, etcétera, sin tener que esperar por una versión traducida.
  • Facilita viajar por el mundo: Visitar un país extranjero es más agradable cuando se conoce su idioma, hace más sencillo comprender sus tradiciones y, por si fuera poco, ayuda a fortalecer el dominio de dicho idioma gracias a la constante práctica.
  • Amplia la visión: Un nuevo idioma te da la oportunidad de experimentar la vida con otros ojos o, en este caso, con otra lengua.

El proceso de aprendizaje podrá ser brindado por una institución educativa desde un salón de clases; igualmente, podrá impartirse por un profesor en línea desde cualquier parte del mundo; asimismo, podrá recibirse a través de una aplicación desde un dispositivo móvil; adicionalente, podrá construirse de forma autodidacta y; además, podrá adoptarse con el diario vivir cuando se habita en un entorno en el que predomina otro idioma.

Entender la conjugación de un verbo, memorizar adjetivos, practicar la pronunciación de un adverbio, escuchar conversaciones sobre situaciones cotidianas, identificar el sujeto y el predicado de una oración, entre muchas actividades más, serán parte de una experiencia muy enriquecedora. Aprender un idioma nunca será tan fácil como preparar una limonada, afortunadamente hay muchos caminos que nos llevarán a explorar ese mundo mágico lleno de oportunidades. Dile sí a una segunda lengua, acepta el reto, sigue avanzando y déjate sorprender.

“El amor es el único idioma que puede prescindir de las palabras”. José Narosky.

 

REFERENCIAS

https://www.hacerfamilia.com/educacion/aprender-idioma-edad-adulta-idiomas-adultos-20171130121334.html

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