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Columnas

“Entre dichos y hechos”

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Por Erika Cornelio Ramos

@ErikaCornelio


El derecho a disentir: Las marchas en la 4t

El presidente Andrés Manuel López Obrador, ha señalado reiteradamente que se privilegiará siempre el derecho a disentir. Hago referencia a ello porque el pasado domingo 5 de mayo se llevó a cabo la llamada Marcha del Silencio en la Ciudad de México, misma que se replicó en ciudades como monterrey, Querétaro, Morelia, Hermosillo y puebla, entre otras.

Al día siguiente, en la mañanera, se le cuestionó al presidente respecto a las protestas en su contra, a lo cual señaló que celebraba la libre manifestación de las ideas y que las respetaba, al mismo tiempo que puntualizaba que su gobierno estaba privilegiado el apoyo a las clases humildes, y eso no gustaba en algunos sectores; reiteraba que los ciudadanos inconformes tienen derecho a manifestarse y a no quedarse callados pues eso es parte de la democracia.

Evelyn Beatrice Hall, biógrafa de Voltaire señalaba los siguiente: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”

No hay forma de hablar de democracia, si no se garantiza el derecho al libre pensamiento y a la expresión de las ideas, el disenso es tan importante como el consenso señalaba en una de sus columnas el hoy Comisionado Presidente del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, Francisco Javier Acuña, de no serlo la democracia carecería de sentido.

El pluralismo de ideas y de formas de pensar, en un país con mas de 129 millones de habitantes, refleja que viven entre nosotros, diversidad de grupos, de intereses, de contextos y condiciones socialmente diferenciadas.

El derecho a disentir, en consecuencia, debe ser garantizado y privilegiado al ciudadano, que puede manifestar sus diferencias dentro de un marco de legalidad. De manera que no hay posibilidades de denostar la Marcha del Silencio, pues refleja las diferencias de un grupo social que hoy mismo se siente vulnerado ante las acciones implementadas por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Hay que aplaudirle al presidente su posicionamiento de respeto ante este hecho, pero también habrá que señalarle, que mientras siga expresando que son los conservadores o los fifis quienes hoy reclaman privilegios, no estará entendiendo que él gobierna para todos y todas y su obligación como presidente es poder garantizarles a las y los mexicanos el derecho a no estar de acuerdo.

De ahí que la tolerancia hacia la diferencia de ideas, se encuentra precisamente en el derecho a disentir sin consecuencias; cuando se puede expresar públicamente sin temor a represalias.

Las marchas en los gobiernos tanto de Enrique Peña Nieto como Felipe Calderón Hinojosa, incluso de Vicente Fox Quezada, fueron precisamente resultado de una democracia sólida, donde se permitió a diversos grupos expresarse; el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, hizo uso de ellas en innumerables ocasiones, pues recordemos que en una de sus manifestaciones al concluir el proceso electoral del 2006 el se proclamó presidente legítimo de México.

No importa si las marchas son al inicio, a los cinco meses o al término de un gobierno, me parece que lo fundamental es la garantía que tiene el ciudadano de poder salir a la calle y señalar en lo que no está de acuerdo y exigirle al gobierno el cumplimiento de su deber.

Sería un error pensar que esto es una lucha entre conservadores y liberales, y pensar que la realidad del país se divide en blanco y negro, me parece que las manifestaciones reflejan la diversidad de necesidades que hay en el país, todo lo contrario, sería reducir el análisis del pluralismo a posiciones encontradas que no benefician a nadie.

 

 

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