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Columnas

“Entre dichos y hechos”

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Por Erika Cornelio Ramos

@ErikaCornelio


No robar, no mentir y no traicionar

No robar, no mentir, no traicionar han sido los principios que han regido la forma y los símbolos del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador. A casi 6 mes de su administración, lanza el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado y un Decreto para la Eliminación de la Condonación de Impuestos a grandes contribuyentes.

En el primer caso, el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, el Presidente señaló que en él se concentrarán los recursos y bienes decomisados (ranchos, autos, dinero en efectivo y alhajas), al crimen organizado y el proveniente de la corrupción y de delincuentes de cuello blanco.

En el Segunda caso, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, firmó un decreto para eliminar la facultad del Ejecutivo para condonar impuestos y eximir de sus obligaciones, total o parcialmente, a los grandes contribuyentes, señalando que durante los últimos dos sexenios se condonaron 400 mil 902 millones de pesos a grandes contribuyentes, lo que se convirtió en sus propias palabras en “un huachicol de cuello blanco”.

Margarita Ríos, directora del Servicio de Administración Tributaria (SAT), explicó que durante el periodo 2007-2018 el 54% (213 mil millones de pesos) de las condonaciones se asignaron a sólo 108 contribuyentes del sector privado.

De acuerdo con el “top 120” de las condonaciones fiscales entre 2007 y 2018, 48 fueron beneficiados durante los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, en 2013 se sumaron 54 nuevos contribuyentes, 58 cotizaban en la Bolsa Mexicana de Valores y 45 obtuvieron un amparo para proteger sus datos.

Como se puede observar tanto el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, como el Decreto que elimina la condonación de impuestos a grandes contribuyentes, son respuesta a una realidad que ha vivido el pueblo de México, y es que sin ánimos de ser aplaudidores hay que reconocer que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido coherente en su discurso desde que tomó la presidencia hasta la fecha, los símbolos se ven reflejados hasta en el nombre de las acciones “Devolverle al Pueblo lo Robado”.

Y es que no se podría entender tales acciones, si no evidenciamos que México es un país donde la concentración de la riqueza es exagerada, la riqueza de México, que hasta 2014 ascendía a 76.7 billones de pesos, está distribuida de una manera tan desigual que dos terceras partes de ella se concentran en apenas 10% de la población. Cifras de la OCDE indican que México es de entre sus afiliados el país con la mayor desigualdad, en una proporción que indica que el 10% de la población más rica gana 20 veces más que el 10% más pobre.

De manera que no se puede, entender la concentración de la riqueza en 100 familias mexicanas y sus ramificaciones, sin el apoyo que han recibido del gobierno por la vía del perdón del pago de impuestos, o bien sin los beneficios de los cuales algunos se han servido por la vía de la corrupción.

Tan solo algunos datos: A Carlos Slim, el hombre más rico de México con una fortuna de 67.1 mil millones de dólares, el SAT le condonó 205 millones 970 mil pesos de 2016 a 2018.

A Ricardo Salinas Pliego, el quinto en la lista de multimillonarios del país por su fortuna de 7.1 mil millones de dólares, el SAT le condonó en 2014, 14 millones de pesos a Banco Azteca y un año después, 13 millones de pesos a Azteca Novelas.

En consecuencia, no se puede entender el discurso del Presidente Andrés Manuel López Obrador, sin aludir a una realidad que hoy simplemente requiere acciones tangibles, y es que la desigualdad, la pobreza, y sobre todo la concentración de la riqueza en unos cuantos, resulta ser un caldo de cultivo para las formas y los símbolos que hoy alude en cada una de sus acciones el Presidente de la República.

 

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