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Columnas

“Entre dichos y hechos”

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Por Erika Cornelio Ramos


Mujeres al grito de guerra

Mucho se ha hablado ya, de los actos que ocurrieron el pasado viernes en las calles de la ciudad de México, hemos visto una sociedad que cuestiona las pintas que ocurrieron en la concentración de más de 7000 mujeres, les han llamado de todo, actos vandálicos, mujeres violentas, locas, radicales entre otros adjetivos que les han puesto a mujeres que hoy han decidido alzar la voz para ser escuchadas.

Mujeres con distintos contextos, motivaciones y razones que hoy ponen en la agenda pública un problema que ha desgarrado a miles de ellas.

Mujeres que hoy nos representan.

Nos representan, porque ya estamos cansadas de la violencia sistémica, que cada día enfrentamos miles de mujeres desde el momento en que salimos de casa, nos representan porque preferimos ser esas locas que cuestionan a las autoridades a quedarnos en la comodidad, viendo como todos los días cada dos horas una mujer es asesinada o violentada por el sólo hecho de ser mujer.

Y sí, a los hombres también los asesinan, pero son los mismos hombres que han sido educados para violar y transgredir el cuerpo de las mujeres y de los más vulnerables, sí también ellos están en peligro de la misma violencia que enfrentan las mujeres, la violencia machista, esa que educa en la desigualdad.

Me siento orgullosa de esas mujeres que hoy prefirieron salir a las calles a protestar, pese a que les fueron infiltrados grupos de choque, pese a que hombres se metieron en sus marchas, y se les pidió que acompañaran, pero respetando el movimiento e hicieron caso omiso al llamado.

Nos falta como sociedad y como personas reconocer nuestros privilegios y hablar a partir de ese reconocimiento, sin duda creo que entenderíamos mejor porque hay quienes hoy en su protesta pintaron bardas y lanzaron un grito que desgarra el alma, pero sobre todo un grito de guerra.

Que bueno que salieron a las calles a protestar, porque si no, hoy seguiríamos haciendo mutis ante una realidad que nos rebasa cada día.

Hoy quizá no regresaremos a la vida a Leslye, Lupita, Karen, Fernanda y miles más, pero seguro les haremos justicia.

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