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Columnas

La reelección legislativa consecutiva y Morena

Yair Mendoza
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Por Christian Yair Mendoza García


De acuerdo con Benito Nacif (1997) haber reglamentado el régimen de rotación de cargos electivos con la prohibición de la reelección legislativa consecutiva, tuvo como consecuencias fundamentales, la centralización del poder, el reforzamiento de las capacidades de cooptación del Partido Nacional Revolucionario (PNR-PRM-PRI) y, desde luego, la estabilidad del sistema de partido hegemónico.

De inicio, la conexión entre la causa y los efectos no parece tan obvia, pero cuando un legislador está impedido de ir a buscar el voto de los ciudadanos en el distrito por el cual fue electo anteriormente, el destino de su trayectoria política deja de estar en sus manos y pasa a manos de su partido y -en los años del partido hegemónico- del titular del ejecutivo federal, quienes repartían los cargos en función de la disciplina mostrada por el legislador.

Aunado a esto, que las carreras políticas de los legisladores estuvieran en manos del presidente y de la cúpula del partido, permitía que los liderazgos territoriales del PNR no crecieran en demasía y se sublevaran, ya que siempre eran rotados a otros cargos. Por si esto fuera poco, que el presidente y el partido fuesen dueño de los cargos a disputar en cada elección, les dotaba “fichas” para negociar y ofrecer a los movimientos o actores que rivalizaban con el control territorial del PNR, es decir, reclutaban a la disidencia ofreciendo cargos legislativos. Todo lo anterior, le daba estabilidad e institucionalizaba el modelo de partido hegemónico, ya que la única regla para siempre tener un cargo era ser disciplinado con el sistema, los incentivos para revelarse eran pocos.

Los efectos de la no reelección legislativa consecutiva también perjudicaban a los partidos opositores, pues estaban obligados a rotar a sus escasos liderazgos locales, impedía la profesionalización de su trabajo legislativo y la consolidación de dichos partidos a nivel distrital, lo que a su vez complejizaba rivalizar contra la estructura del partido hegemónico.

Con todo, el modelo de partido hegemónico se desgastó como consecuencia de la erosión de las finanzas públicas, la diversificación de las preferencias electorales de los mexicanos y el empoderamiento de la oposición partidista, lo que permitió la primera alternancia en el ejecutivo federal (PAN), la segunda (PRI) y la tercera (Morena).

En el camino el sistema político y electoral se adecuó a los tiempos de la pluralidad, pero no fue hasta que durante el sexenio del presidente Peña Nieto se aprobó que los legisladores pueden reelegirse de manera consecutiva. La mencionada aprobación de la reelección legislativa inmediata se aplicará con los legisladores electos en 2018, es decir, estos podrán volver a contender por el distrito del que emanaron en 2021 por el partido por el cual fueron electos en 2018.

La teoría predice que la reelección legislativa consecutiva tiene efectos virtuosos para la democracia, por una parte fortalece el vínculos entre los votantes de un distrito y su representante, ya al estar la trayectoria política del legislador en sus propias manos, este tiene incentivos para cuidar de forma constante a su clientela electoral y ampliar su base de votantes, así mismo, permite la profesionalización legislativa (Dworak, 2003), pero primordialmente, disminuye la fuerza con la que los partidos políticos disciplinan a sus legisladores, ya que la carrera política de estos depende en mayor medida de los ciudadanos que de sus lealtades a la cúpula partidista (Lujambio, 1996) (Mora-Donatto, 2006).

Actualmente la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores tienen una presencia mayoritaria de legisladores de Morena, quienes podrán reelegirse en las elecciones intermedias del sexenio, sin embargo, esto generará tenciones dentro de Morena, pues de hacer la valida la opción de reelegirse se impedirá la circulación de cuadros, así como el pago de lealtades.

Ante esta situación, y con todo el ánimo de centralizar aún más poder, los líderes parlamentarios de Morena han comenzado a establecer que buscarán derogar la reelección legislativa consecutiva, para una vez más colocar la carrera política de los legisladores en manos del presidente y la cúpula de Morena, así como para afianzar la disciplina y lealtad de estos. Tal y como sucedía durante los años del partido hegemónico.

 

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