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Sonia Amairani Núñez, la mujer que sobrevivió a un intento de violación pero fue llamada “Lady Cuchillos” por la misoginia

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Sonia Amairani Núñez Aguilar ha sido bautizada en redes sociales como “Lady Cuchillo” debido a que el domingo, en legítima defensa, apuñaló a su ex pareja. Sonia Amairani, de 22 años, arribó con Erick Omar Díaz Arce, un hombre mayor que ella (tiene 29 años), a un hotel llamado “La Cascada” cerca de las 9:40am y en ese lugar, comenzó el infierno.

Su ex pareja, hoy mal llamado “víctima” por la prensa misógina, intentó aprovecharse de la edad menor de Sonia y de que habían tomado bastante alcohol hasta horas tempranas del día siguiente en que se citaron para hablar, para que tuvieran relaciones sexuales. El encuentro se descontroló por el abuso sexual cometido por Erick Omar Díaz Arce.

Sonia Amairani se negó a practicarle sexo oral a su ex marido, quien insistió en que la mujer se sometiera a sus designios. Frustrado por la negación de Sonia, Erick Omar comenzó a agredir y forzar a su ex pareja, hecho por el que se desató una pelea en la que Sonia tuvo como último recurso para evitar la violación, el uso de una navaja que guardaba en su bolso.

Aunque inicialmente fue detenida de manera inmediata por elementos de seguridad pública de Iguala, Guerrero, la Jueza de control y enjuiciamiento penal dictó libertad condicional con la medida cautelar de no acercarse a la “víctima” y firmar cada 15 días. No obstante a la determinación que dio la Jueza, contrariando los principios básicos  del periodismo, diversos medios  como “La Vanguardia” se encargaron de difundir falsas noticias en las que aseguran que Sonia es “una mujer peligrosa pues existe el antecedente de que apuñaló a su propia madre”, siendo que no hay ninguna carpeta de investigación en contra de Sonia por un hecho de tal naturaleza.

 

Mejor un acuchillado, que una mujer muerta

 

La teoría de la ponderación de bienes jurídicos (valores) tutelados por la ley del jurista Robert Alexy dice que en caso de colisión de derechos, debe atenderse al valor más grande o “pesado”. En este caso, se trata de la integridad física del agresor contra la vida de Sonia Amairani. Claramente, la vida tiene un peso mayor.

 

Si bien,  Sonia Amairani ha sido liberada, la descarga de odio en su contra explica por qué es que en México cada día hay 10 feminicidios y nadie se indigna por ello. Y es que quedó claro que en nuestro país, si te matan tras una violación y eres mujer, eres una cifra más que será justificada por los más conservadores bajo el argumento de que “matan a muchos humanos por la inseguridad”, sin fijarse que los feminicidios son perpetrados por parejas y ex parejas de las propias víctimas.

 

Pero en el caso de sobrevivir a una violación (o intento de violación), tras haberte defendido con éxito, entonces eres una “mala mujer”, peligrosa, mentirosa, abusiva y todo adjetivo estigmatizante que el lector guste agregar.

 

¿Por qué debemos esperar a que una mujer esté muerta para reconocerla como víctima, cuando en realidad, el abuso sexual debe ser frenado con los medios posibles que estén a nuestra disposición? ¿Por qué nos cuesta tanto entender que las mujeres víctimas de feminicidios confiaban en sus parejas y ex parejas? ¿Por qué cuando una mujer es asesinada, pregunta la prensa cómo es que fue tan tonta como para volver a ver a su exy en los casos en los que las mujeres se defienden, le creemos a la prensa cuando dicen que la mujer es una “maldita”? Mientras que en los hechos, lo que Sonia hizo fue defenderse, sobrevivir y no dejarse violar. Su acto debe ser reconocido como un acto de dignidad, justicia y heroísmo, ella no fue una asesinada más. 

 

La prensa y las redes: Contra Sonia Amairani, contra la Jueza y contra cualquier mujer

 

Tras ser amedrentada por la misoginia en redes sociales,  la audiencia para determinar la situación jurídica de Sonia Amairani se realizó por la noche del lunes  por el delito de lesiones agravadas en contra de su agresor,  el C. Erick Omar Díaz Arce, en donde la fiscalía regional representada por la licenciada Minerva “N”  determinó ajustándose a derecho, que Sonia debía quedar en libertad y que no había elementos suficientes para vincularla a proceso.

 

Este segundo acto desencadenó que la persecución machista se enfocara contra la jueza, pues según la prensa machista, “la licenciada Minerva es incompetente”. Es por ello que ante la manipulación de los hechos por el machismo editorial y el ataque misógino de las redes sociales contra Sonia Amairani, vale la pena reiterar las reglas fundamentales en materia de acoso sexual y autodefensa feminista:

 

  1. No es no: sea ex novio, novio, pareja, amante, jefe, alumno, maestro, tío, padre, primo, conocido, desconocido, amigo, ex amigo, enemigo, adversario, compañero o lo que sea, una mujer NUNCA está obligada a tener relaciones sexuales o acercamientos físicos que ella misma no quiera tener. Si la mujer se niega y la otra parte insiste, entonces hay acoso o abuso, según el nivel de insistencia. Es violencia y es delito.
  2. Hotel no es sinónimo de sexo: Ni hotel, ni motel, ni casa, ni departamento o cualquier lugar privado y mucho menos público es suficiente para asumir que existe consentimiento de la mujer para practicar cualquier acto de índole sexual. Si una mujer acepta estar con un hombre, inclusive en un auto, y por alguna razón se siente incómoda o no quiere continuar con un encuentro, en el momento que la mujer lo determine, el encuentro debe DETENERSE. Si el hombre insiste o comienza a forzar el acercamiento, hay delito y hay lugar a la legítima defensa.
  3. Legítima defensa: Las mujeres tienen el derecho de ejercer la autodefensa siempre que se encuentren en riesgo y ningún juez está facultado para omitir la violencia machista como un indicio en el que la legítima defensa tiene espacio. La defensa legítima se encuentra prevista en el artículo 15, fracción IV, del Código Penal Federal que establece: Art. 15- El delito se excluye cuando:  “Se repela una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en protección de bienes jurídicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa y racionalidad de los medios empleados y no medie provocación dolosa suficiente e inmediata por parte del agredido o de la persona a quien se defiende”. Esto quiere decir que aunque la prensa machista y la misoginia de las redes sociales se nieguen a reconocerlo, la ley nos prefiere antes vivas con navaja en mano, que indefensas y muertas.
  4. Defenderse es de heroínas, no de “delincuentes”: Diariamente, miles de mujeres son agredidas de distintas maneras. Por piropos en la calle, por sus parejas o familias, por sus compañeros de clase, por extraños y conocidos. A las mujeres las agreden burlándose de ellas y sus causas, haciéndolas sentir menos, pagándoles menos, robando su trabajo intelectual, acosándolas en internet o en espacios físicos, golpeándolas, violándolas y en el máximo nivel de violencia, matándolas. Así que Sonia no es una delincuente, como los medios la han querido estigmatizar, Sonia es una heroína que sobrevivió a la violencia machista y a un posible intento de feminicidio.
  5. Alcohol no da licencia de besos, ni sexo, ni nada: Aunque las mujeres hayan tomado una copa o una botella de alcohol o de cualquier sustancia que altere sus sentidos, ninguna persona tiene derecho a realizar sobre su cuerpo cualquier tipo de práctica que pueda atentar contra su dignidad, como besarla, desvestirla, tocarla, fotografiarla, grabarla o alterarla de cualquier manera. De hecho, legalmente, todas y todos tenemos un deber de cuidado siempre que alguna persona tomada se encuentre cerca y no haya nadie más que pueda preservar su vida. Tener relaciones sexuales con una persona que no pueda manifestar su consentimiento, es violación. Pretender tenerlas con una persona que se niega, sólo porque está tomada y así les será “más fácil”, es abuso sexual o violación, según hasta donde haya llegado. Como quiera, es delito.
  6. La difamación en internet y periódicos también es violencia machista: Consciente o inconscientemente, los espacios de poder culpan a las mujeres de lo que les pasa y de lo que no les pasa. Antes de creer en una noticia, debemos preguntarnos las razones y reflexionar ¿Por qué nos molesta tanto que una mujer se defienda de su agresor y sobreviva? ¿Por qué nos motiva más criticar la legítima defensa de una mujer agredida que compartir los cientos de casos diarios de mujeres desaparecidas, violadas y asesinadas? Respondiendo a esas preguntas podremos identificar los editoriales que no son objetivos por ser parciales en favor de los machos o inclusive, identificar esa misoginia interna que los contextos culturales en México nos han creado.

 

Reconocer todo lo anterior no les hará feministas, amables lectores, les hará críticas y críticos. Leer esto evitará que critiquen y se burlen de una mujer que se defendió y sobrevivió a su agresor.

 

Falta de sororidad, otro obstáculo para el combate de la violencia mediática

Lamentablemente, fue otra mujer la que hizo viral un video evidenciando a Sonia Amairani en vez de brindarle ayuda.

Fue Wendy Obispo, una reportera de 39 años que vive en Guerrero y colabora en diversos medios digitales locales, quien grabó el acontecimiento y comenzó con el escarnio en redes en contra de Amairani.

En entrevista con Letra Roja, Wendy Obispo mostró su falta profesionalismo al dar por ciertas declaraciones en contra se Sonia Amairani que culpaban a la sobreviviente de “haber apuñalado a su madre” sin siquiera tener una prueba al respecto.

Obispo aún estudia Ciencias de Comunicación a través del sistema abierto y al mismo tiempo se declara como “reportera de guerra los 365 días del año”, revelando que trabaja para cerca de 10 medios guerrerenses. Sin duda, su Universidad deberá explicarle que los hechos deben constatarse antes de ser publicados y que la perspectiva de género también la puede salvar a ella, ya que los medios al dar la nota no emiten juicios, tan sólo tienen la misión de informar.

 

 

 

Por Frida Angélica Gómez

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